Por varios siglos, en la Basílica de Santa
Maria degli Angeli
se encontró el eje de la hora exacta del
Estado Pontificio,
a través del instrumento astronómico
llamado " Línea Meridiana ",
que de hecho es un reloj solar que funciona en
conjunción con una pequeña abertura
en lo alto de una pared, por donde se filtra
la luz del sol.
Actualmente, esta línea también
está siendo restaurada. Dentro de este contexto,
el Maestro Quagliata quiso insertar
en su obra, y en el lugar,
un nuevo elemento de precisión cósmica,
a manera de un ofrecimiento para la Basílica,
honrando la sensibilidad que tuvieron los antiguos
pueblos mesoamericanos
hacia el contacto con los astros, ya que él
tiene estrecha vinculación
con México y lo ha asumido como segunda
patria.
Para realizar esto, contó con el
apoyo de la Universidad Nacional Autónoma de México,
por conducto del Doctor Salvador Cuevas,
quien diseñó y calculó tres lentes
elaborados por el Departamento de Optica del
Instituto de Astronomía.
Estos lentes van insertos dentro del Domo y orientados
cuidadosamente,
a fin de lograr la proyección exacta del
sol justo al mediodía,
en los solsticios y equinoccios de cada año.
Esta importante obra artística, es la culminación
de una gran labor multidisciplinaria
en Estados Unidos y México por parte de
artesanos, técnicos y científicos,
orquestados todos por Quagliata
e inspirados por la idea de hacer realidad
un proyecto de gran envergadura al fin del milenio
y dejar así una huella a través de los tiempos,
en un edificio sin par dentro de la cultura universal.
Un aspecto de La Línea Meridiana en el interior de la Basílica.